El 3 de mayo de 1515, durante el Concilio de Letrán, el papa León X promulgó la Bula “Inter sollicitudines”, primer decreto censor papal que fue aceptado universalmente. A partir de ese día, todos los escritos sin excepción fueron sometidos a censura. Este trabajo quedaba, fuera de Roma, en manos de los obispos y censores nombrados por ellos y al inquisidor, mientras que en la ciudad papal, la censura corría de la mano del cardenal-vicario y al Magister Sacri Palatii. Los impresores que no cumplían la ley incurrían en penas de excomunión y se les podía imponer una multa y ver sus libros destruidos por el fuego.

Con anterioridad a esta fecha, ya había habido intentos de censura, pero de forma local. A finales del siglo XV, los obispos de Würzburg (1482) y el arzobispo de Maguncia (1485) prohibieron ciertas publicaciones en sus respectivas jurisdicciones, anticipando la Bula del papa Inocencio VIII (1487), que prescribía la censura de libros en todos los sitios y confiaba a los obispos su ejecución. No obstante, esta intento de mandato universal no se llegó a aplicar de forma generalizada, aunque el Arzobispo de Colonia, Herman IV si lo implantó. Poco a poco algunas regiones avanzaban en la implantación de la censura, siendo el papa Alejandro VI quien, mediante una copia exacta de la Bula de Inocencio VIII, aplicó la censura pero sólo para las provincias eclesiásticas de Colonia, Maguncia, Tréveris y Magdeburgo. Tras esto, llegó la Bula de León X que abre este artículo.

Poco después, el papa Pablo III reorganizó la Inquisición General (1542), especialmente para perseguir el recién surgido protestantismo, encargando a la institución la censura de los libros. A partir de aquí, se publicó el Index librorum prohibitorum o índice de libros prohibidos, promulgado por primera vez a petición del Concilio de Trento por el papa Pío IV el 24 de marzo de 1551. El Index conoció más de cuarenta ediciones, a cargo de la Congregación del Índice, creada por el papa Pío V en 1571. La última edición fue la de 1948 hasta que el 8 de febrero de 1966 el papa Pablo VI lo suprimió.

A lo largo de estos siglos, muchos autores fueron censurados por completo, entre ellos filósofos como René Descartes, Thomas Hobbes o David Hume, escritores como Denis Diderot, Honoré de Balzac o Émile Zola. Incluso otros muy recientes como Jean Paul Sartre. Libros como el ya comentado en este blog, De revolutionibus orbium coelestium de Nicolás Copérnico, El contrato social, y Emilio, o De la educación de Jean-Jacques Rousseau o la Crítica de la razón pura de Immanuel Kant también estuvieron en esta lista